jueves, 13 de noviembre de 2014

Ni historias ni tragedias


Gabinete Fonográfico de José Navarro (1901)


En claro contraste con las biografías que Guillermo Núñez de Prado plasmaría menos de un lustro después en su clásico Cantaores andaluces (1904), estas breves semblanzas de algunos astros flamencos del cilindro, por los redactores de la revista quincenal valenciana Boletín Fonográfico (1900).

Ni historias ni tragedias, que cunda el optimismo…






«José Acosta (el Sevillano) nació en Sevilla el año 1854; empezó a cantar de seise a los 7 años en la Catedral de Sevilla; fue discípulo de Antonio Solís, y desde la edad de 14 años se dedica al canto flamenco, donde ha cosechado aplausos por su carácter alegre y sus oportunidades, habiendo recorrido las principales capitales de España y el extranjero. Cantó varias veces en las reales cámaras de SS. MM. D. Alfonso XII y D. Amadeo de Saboya y D. Carlos de Portugal, y de los presidentes de la República francesa, Mr Gambetta y Mr. Grévy; fue el primero que dio a conocer el canto andaluz en Valencia y Barcelona el año 78; y actualmente se encuentra impresionando cilindros en las casas de Puerto-Novella y de Pallás y Compañía… »





«José Barea (el Berea) …dicen los aficionados que es de lo mejorcito en el género y que se canta unas malagueñas y unas guajiras y unos tangos que no hay más que pedir.
No conocemos la historia del Berea; sabemos, sí, que es un hombre honrado, que vive de sus ‘gipíos’ y sus ayes prolongados, y que es la admiración de los entusiastas del género. De este género español puro, que hoy llama la atención en la Exposición de París…
…El Berea ha impresionado cilindros en varios gabinetes de Madrid y Valencia, y especialmente en el de los Sres. Pallás y Ca.»





«… el famoso tocador Miguelillo Borrull, nuestro paisano, que es una eminencia manejando el difícil instrumento. Miguel reside casi de continuo en Madrid por necesidades de la afición. No hay juerga de las que organizan los ilustres jóvenes de nuestra ilustre aristocracia, a la que no sea invitado Miguel con su guitarra, y no hay un día del año desocupado para él (…) Antonia [la Malagueña] y [Antonio] Chacón sienten estimación y admiración profunda por su compadre, que les acompaña sus canciones con ‘sentío’ y ‘delicaeza’… »





«El Mochuelo. Otro cantaor, cuyo retrato será otra decepción para el que no conozca a Antonio Pozo. Antes de verle, me figuraba yo al Mochuelo un hombre ya de algunos años, bizco o tuerto, o por lo menos con un ojo ‘regañao’, con la boca torcida y algún arañazo en la cara, y cuando le vi, me figuré que era un estudiante de Vocaciones eclesiásticas.
El Mochuelo es un muchacho simpático y afable que se dedicó al cante con gran provecho, y que es indudablemente, entre todos los artistas de ese género, el que mayor número de cilindros ha impresionado… »



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