jueves, 2 de abril de 2009

Un baile en San Juan de Aznalfarache

"¿Cuál es el que, por estraño que sea á la vida campestre, no haya disfrutado por un momento de la agradable vista de Sevilla, desde la colina que se alza en medio de los jardines de olivos de Aznalfarache?"

Nos topamos hace un año con un artículo de corte costumbrista -en la línea de los de Serafín Estébanez Calderón- publicado en El Semanario Pintoresco Español del 5 de marzo de 1848, titulado El carnaval en el campo. Lo firma un tal M. Jiménez.

Antes que el texto me llamó poderosamente la atención la ilustración: una vista de Sevilla desde San Juan de Aznalfarache. Metiendo la lupa podemos distinguir, en el primer plano a la izquierda, un grupo de músicos y bailaores. Una fiesta.




Sacamos del extenso texto unos párrafos por su interés. En escena, nada menos que el rey de los bravos cantaores, el Planeta, y otros que yo nunca había oído nombrar: el padre Verita y el Marino. Unos apuntes sobre las facultades de cada uno; el Planeta sobresale por sus gorgeos, el padre Vera por su clara y extensa voz. Esa clase de cantos, esas plegarias que entona caprichosamente el Planeta son raras en su estructura...





...crean afición.

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