El 15 de junio de 1922, el diario
La Época publicó un artículo de
Edgar Neville fechado tres días antes. Las incidencias de las sesiones del
Concurso de Cante Jondo -que se habían llevado a cabo los días 13 y 14 en la Plaza de los Aljibes de la Alhambra- ya habían sido cubiertas por mucha prensa sin demora. El interés del artículo reside en la situación de proximidad del joven aficionado. Estamos en el meollo: ...
Reseñaremos primero lo que vemos y lo que oímos, y dejaremos lo que sentimos para después, comenta, antes de plasmar unos apuntes que nos transportan a los momentos, horas, que precedieron al histórico acontecimiento.
Un clásico de los
papeles en torno al concurso granadino es la gacetilla publicada por
El Defensor de Granada del 11 de mayo de 1922, en la que se anuncia el establecimiento de la
Escuela de Cante Jondo para instruir a los candidatos.
Hemos localizado en un artículo de corte antiflamenquista publicado en la revista
La Alhambra, el 15 de julio de 1910, un párrafo con alusiones a quienes bien pudieran ser los citados profesores Rafael Gálvez y Juan Crespo. Concluye su autor, Matías Méndez Vellido:
…El canto aquel amanerado, grotesco e inexplicable no es ni con mucho el de los aires andaluces ni el de esas incógnitas melodías que también supieron interpretar nuestros salados paisanos Rafael Gálvez, Villanueva, Martín, Juanillo el Crespo y otros, verdaderas notabilidades del género fino andaluz, cuya entraña y expresión comprendieron a maravilla, como lo demostraron en unos famosos conciertos dados hace años en los teatros de Granada, que nada tuvieron de común con el flamenquismo de café cantante ni con la degeneración de una música que para mí compite y vence a la más sublime y encumbrada.