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jueves, 31 de diciembre de 2009

Fiesta



Despedimos el año con una fiesta... la Fiesta del Cante Jondo presentada en Granada durante las celebraciones del Corpus Christi de 1922, que tantos ríos de tinta hizo -y hace- correr. Unas imágenes poco conocidas publicadas en el número de agosto de Granada Gráfica.

  • Un primer plano del público, que implica cierto grado de intimidad y confidencialidad. ¿Reconocerá algún visitante a un bisabuelo o tatarabuelo?
  • Un plano general del escenario durante la actuación de la Zambra gitana.


Granada Gráfica, agosto de 1922

sábado, 25 de abril de 2009

Anno Jondo. Papeles

El 15 de junio de 1922, el diario La Época publicó un artículo de Edgar Neville fechado tres días antes. Las incidencias de las sesiones del Concurso de Cante Jondo -que se habían llevado a cabo los días 13 y 14 en la Plaza de los Aljibes de la Alhambra- ya habían sido cubiertas por mucha prensa sin demora. El interés del artículo reside en la situación de proximidad del joven aficionado. Estamos en el meollo: ...Reseñaremos primero lo que vemos y lo que oímos, y dejaremos lo que sentimos para después, comenta, antes de plasmar unos apuntes que nos transportan a los momentos, horas, que precedieron al histórico acontecimiento.






Un clásico de los papeles en torno al concurso granadino es la gacetilla publicada por El Defensor de Granada del 11 de mayo de 1922, en la que se anuncia el establecimiento de la Escuela de Cante Jondo para instruir a los candidatos.







Hemos localizado en un artículo de corte antiflamenquista publicado en la revista La Alhambra, el 15 de julio de 1910, un párrafo con alusiones a quienes bien pudieran ser los citados profesores Rafael Gálvez y Juan Crespo. Concluye su autor, Matías Méndez Vellido:


…El canto aquel amanerado, grotesco e inexplicable no es ni con mucho el de los aires andaluces ni el de esas incógnitas melodías que también supieron interpretar nuestros salados paisanos Rafael Gálvez, Villanueva, Martín, Juanillo el Crespo y otros, verdaderas notabilidades del género fino andaluz, cuya entraña y expresión comprendieron a maravilla, como lo demostraron en unos famosos conciertos dados hace años en los teatros de Granada, que nada tuvieron de común con el flamenquismo de café cantante ni con la degeneración de una música que para mí compite y vence a la más sublime y encumbrada.