Mostrando entradas con la etiqueta 1848. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1848. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de febrero de 2010

Lázaro Quintana en 1848

El Clamor público, 8 de junio de 1847


En junio de 1847 se anunciaba la llegada a Madrid del célebre "quirrabaor" Lázaro Quintana. Como ya comentamos el pasado mes de marzo [1], en el anuncio que entonces reprodujimos y que encabeza esta entrada encontramos la referencia más antigua -que sepamos- del término "flamenco" aplicado a un cantante:

UN CANTANTE FLAMENCO.- Hace pocos días que ha llegado a esta corte donde piensa residir algún tiempo, según nos han asegurado, el célebre cantante del género gitano, Lázaro Quintana. El nombre de este célebre "quirrabaor" es generalmente apreciado entre los aficionados de Sevilla, Cádiz y el Puerto.


Localizamos a don Lázaro luciendo sus habilidades en la Villa y Corte año y medio después, en diciembre de 1848. En el teatro de la Cruz, después de concluir el drama del género andaluz María, o la flor de Estepa, el flamenco interpretó las canciones Las corraleras de Triana y el Polo andaluz, acompañado de parejas de baile.



El Clamor público, 12 de diciembre de 1848




En su El Afinador de Noticias, Faustino Núñez ha publicado el anuncio de la actuación de Lázaro Quintana en la Cádiz de 1827.

jueves, 2 de abril de 2009

Un baile en San Juan de Aznalfarache

"¿Cuál es el que, por estraño que sea á la vida campestre, no haya disfrutado por un momento de la agradable vista de Sevilla, desde la colina que se alza en medio de los jardines de olivos de Aznalfarache?"

Nos topamos hace un año con un artículo de corte costumbrista -en la línea de los de Serafín Estébanez Calderón- publicado en El Semanario Pintoresco Español del 5 de marzo de 1848, titulado El carnaval en el campo. Lo firma un tal M. Jiménez.

Antes que el texto me llamó poderosamente la atención la ilustración: una vista de Sevilla desde San Juan de Aznalfarache. Metiendo la lupa podemos distinguir, en el primer plano a la izquierda, un grupo de músicos y bailaores. Una fiesta.




Sacamos del extenso texto unos párrafos por su interés. En escena, nada menos que el rey de los bravos cantaores, el Planeta, y otros que yo nunca había oído nombrar: el padre Verita y el Marino. Unos apuntes sobre las facultades de cada uno; el Planeta sobresale por sus gorgeos, el padre Vera por su clara y extensa voz. Esa clase de cantos, esas plegarias que entona caprichosamente el Planeta son raras en su estructura...





...crean afición.