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sábado, 11 de febrero de 2023

La carnicería de Silverio (Montevideo, 1861)

 

Plano de Montevideo (Uruguay) en 1848 - Las flechas indican la Calle Misiones

No sabemos lo que duraría, pero hay que añadir a la lista de oficios de Silverio Franconetti durante su estancia en el Cono Sur el negocio de la carne. Esta podría ser al día de hoy la noticia de ultramar más cercana a la aparición del sevillano en el Teatro Circo Gaditano en 1864.


Carnicería Española – Calle Misiones núm. 37. Hallarán en este establecimiento un surtido de Vaca y ternera de superior calidad el que se ofrece al Público Montevideano, a precio módico.- Silverio Franconetti.



La Prensa Oriental, julio de 1861 



viernes, 12 de julio de 2019

Silverio, un reto




Por su evidente interés, he decidido publicar en el blog esta carta de Silverio que localicé hace un tiempo en el periódico jerezano El Progreso del 30 de agosto de 1872. Nada menos que la respuesta del Rey de los cantaores a un reto en toda regla, propuesto por un tal Diego Gálvez: una competencia Tomás Ortega El Nitri vs. Franconetti.

Toda vez que ya la compartí en facebook hace unos días, acompaño la publicación de algunos de los comentarios que la primicia ha suscitado y que contienen una lectura del documento, aunque el sentido de la respuesta de Silverio se enriquecería a la luz de la carta del Gálvez, “protector” de El Nitri. En ello andamos...

Mientras tanto, Enjoy!









Comentarios:

Chemi López: tenía dos cojones

Luis J. Vázquez Morilla: el gran Silverio, aceptando en buena lid cuantos retos llegasen para mantener su corona. Gran documento

Gregorio Valderrama: Se agradece semejante noticia y alegra saber que el señor Silverio era de los que dicen: aquí estoy yo

Marcelo Gálvez Jiménez: Qué buen documento y qué dos pares tenía Silverio

Manuel Bohórquez Casado: Ahí está su famosa rivalidad con Tomás Ortega López El Nitri. Un gran documento, Alberto.

Antonio Villarejo Perujo: Parece, por este documento, que no era tanto que Silverio fuera retando sino que lo retaran.

Manuel Bohórquez Casado: Él también retaba. Pero miren cómo desautorizaba al Nitri. Estuvieron muy picados

Javier Osuna García: El '(...) cuya opinión como cantador me reservo', respecto de El Nitri, es de lo más revelador y sugiere una mirada crítica hacia Tomás.

Paco del Pozo: Toma ya!!! Pisaba con seguridad aquel Silverio....

Guillermo Castro: ¡Menudo órdago, 1000 duros de la época!, Gran documento Alberto.

Miguel Ángel Jiménez: la verdad es que muy seguro estaría Silverio de si mismo.

Norberto Torres: O todo o nada. No hay termino intermedio. O blanco o negro. O el Bien o el Mal. Los tonos grises no van con Silverio y su actitud ante la vida.
Luego se refiere a "verdaderos cantaores", por lo que se deduce que en contrapartida estan los "falsos cantadores", quizas imitadores, los flamencos y los que imitan, Verdad y Falsedad.
Sorprende tambien la puesta en valor que hace de la inteligencia frente a la pasion. Administrar inteligentemente la pasion nos viene a decir. El espectaculo de lo pasional.
Ser pasional en las actitudes

Norberto Torres: Como esta de apostar. El jugador de Dostoievski no esta muy lejos. Se juega, se gana o se pierde la fortuna, el sino lo dira.
Por fin confirma una vez mas lo de "competencia" y "desafio" como atractivo en este otro espectaculo del XIX, en desafio al concepto burgues del entretenimiento, los espectaculos populares. El trovo, las peleas y apuestas de gallos y galgos, o el moderno boxeo no estan muy lejos. Sana competencia por la supervicencia artistica que ha llevado el flamenco a crecer, aunque suene politicamente incorrecto.
Nada extraño que el mundo de los toros y su apuesta a vida o muerte fascinara al gran Silverio.

Gerhard Steingress: Hola! Gracias por la nueva! No obstante, la carta pone de relieve que el cante no salio del alma oprimido de alguien, sino se construyo como objeto artistic en un ambient de aficionados combatientes. Me gustaria haber conocido esta voz tan mitica que los empresarios y periodistas de la epoca crear on por otros motivos e interestes que hoy se proyectan en el origen del cante. Hay much mito artificial en el Arte. No se quien gano la competencia de la que trata el articulo, pero insist que para realmente poder evaluar la calidad del cante de Silverio no basta leer lo que se escribió sobre el, sino escucharlo. Es impossible, ya se, por eso basta con comprender el cante de hoy!

Sergio Barissi: El documento me parece genial y mi enhorabuena a Alberto por tremendo hallazgo.
Ahora bien. Ya situados en el tiempo que parece que corrió esta escena, una pregunta os hago y sepan perdonar mi ignorancia.. ¿Quiénes serían los jurados ante tal reto, y que debían de valorar para dictaminar un vencedor?

Antonio Ruiz Ramírez: Muy listo Silverio, echándole un órdago de tal poder, se quitaba de en medio a casi cualquier cantaor, a ver quien cojones tenía en aquella época mil duros pa replicarle, un auténtico capital, con el que se podía comprar un cortijo.




martes, 3 de octubre de 2017

Silverio en Uruguay: huellas administrativas



Podría ser la primera vez que se da a conocer un documento que emana de un órgano administravo de Uruguay en el que aparece Silverio Franconetti. Se produce a raíz del desplazamiento de Montevideo a Río de Janeiro de la cuadrilla de Manuel Sánchez el Pintor, en agosto de 1858 (1).

Según la prensa fluminense, la partida llegó a la ciudad carioca el 28 de agosto de 1858 a bordo del vapor Imperador, para torear en el circo-hipódromo instalado en el Campo da Acclamação. En ese mismo mes tramitaron el pasaporte:



Manuel Sánchez (primer espada)
Francisco Japón (banderillero)
Francisco Aguilar (banderillero)
Lorenzo Delgado (banderillero)
Silverio Franconetti (picador)






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(1) Ver entrada en este mismo blog: Carlos Atané en Río de Janeiro

domingo, 17 de septiembre de 2017

Llegada de la cuadrilla de El Pintor a Uruguay


Heraclio C. Fajardo (a) Plácido Douclai


Con poco margen para la duda, la cuadrilla del primer espada Manuel Sánchez (a) El Pintor -en la que como sabemos (1) estuvo picando toros Silverio Franconetti en el Cono Sur- llegó a Uruguay a finales de marzo o principios de abril de 1857. Más que indicios encontramos en el periódico El Eco Uruguayo (Montevideo) de los días 9 y 15 de abril. Veamos.

Una gacetilla publicada el 9 de abril en el citado periódico nos pone sobre la pista. Se titula Toros en La Unión y anuncia una corrida …en la cual se estrenarán un primer espada y tres banderilleros recientemente venidos de Europa



El Eco Uruguayo, 9 de abril de 1857




El 15 de abril, en el mismo rotativo aparece una composición titulada Toraida de Aleluya, en la que el escritor Plácido Douclai –seudónimo de Heraclio C. Fajardo- dedica unos versos al espada Sánchez el Pintor, indicando que:

Baste decir que la cuadrilla nueva
Ha hecho furor en su debut o estreno
Y que ha salido airosa de la prueba
Al compás de estas voces: “¡Bravo, bueno!”


El Eco Uruguayo, Toraida de Aleluya (fragmento), 15 de abril de 1857




Resta averiguar si Silverio formaba parte de esa cuadrilla. Seguiremos rastreando.


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(1) Steingress, Gerhard. 2005. Silverio Franconetti en Uruguay. La aventura taurina del cantaor sevillano (1857-1864)

sábado, 31 de mayo de 2014

Silverio: un apunte

Aunque en los anuncios de los conciertos de Silverio Franconetti de los años 1860 no siempre aparece el término flamenco, la prensa del día sí que llamaba las cosas por su nombre. Véase después de sus dos recitales de mayo de 1866 en los madrileños salones de Capellanes



Boletín de loterías y de toros, 22 de mayo de 1866




Y, aprovechando que hoy despedimos el mes de las flores, recordemos las líneas que La Discusión dedicó a estas funciones… (1)



¡Olé! Hoy se verificará en el salón de Capellanes un concierto de los que dicen soleá, y al cual quisiéramos que fuera Madrid en masa, supuesto que se trata de oír música española, andaluza de pura sangre, ejecutada por el primer cantaor del mundo, el célebre Silverio Franconetti, y su compañero el Compare de Córdoba, a los cuales acompañará en la guitarra el no menos celebrado D. José Murcia.
Bueno será que nuestros lectores conozcan la clase de cantes de que ha de componerse el concierto, y que son los siguientes:
Seguidillas.-Serranas del sentimiento.-Jaleo.-Caña.-Polo.-Javera y malagueñas.-Las rondeñas del negro.-Serranas del sentimiento y Polo de Tobalo.
Después de esto, no hay fioriture, ni rondó, ni cavatina posible. ¡Arza!

Toda la gente de gusto
que no le tenga estragao
ha de oír el cante fino
con buen estilo cantao.

La función, según se anuncia en el programa, principiará a las diez de la noche y concluirá a las dos de la madrugada.
En el primer concierto dado por los célebres cantaores, hubo una concurrencia extraordinaria, y esperamos que en el segundo la afición de los madrileños habrá aumentado.


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(1) Véase entrada Silverio (…y compañía) en Capellanes

domingo, 23 de marzo de 2014

A vueltas con Silverio y la cuadrilla de El Pintor

De los integrantes de la cuadrilla de Manuel Sánchez el Pintor que toreó en Río de Janeiro el 1 de noviembre de 1858 (aquí), ya vimos que Silverio Franconetti y Antonio Gómez (ambos picadores) se embarcaron el día 14 en el bergantín Esperança, rumbo a Río Grande.



Diário do Rio de Janeiro, 15 de noviembre de 1858




Días antes se había publicado la siguiente noticia en varios periódicos de la capital. A todas luces, los otros miembros solicitaron pasaporte para Montevideo. Ni Antonio Gómez ni Silverio aparecen en la lista.

Lorenzo Delgado (banderillero)
Manuel Sánchez (primer espada)
Manuel Fernández (banderillero)
Francisco Japón (banderillero)
Juan González (picador)
Francisco Aguilar (banderillero)
Eusebio ¿? (capa)



Correio da Tarde, 9 de noviembre de 1858

sábado, 31 de agosto de 2013

Carlos Atané en Río de Janeiro

Del maestro de baile decimonónico Carlos Atané se ocupó de forma magistral el amigo Faustino Núñez en su imprescindible el Afinador de Noticias, aportando una cronología detallada de sus actuaciones y coreografías en la década de 1850. Se puede consultar la entrada en este enlace: Carlos Atané, un olvido injustificado

En su artículo, Faustino deja constancia de la etapa brasileña del destacado bolero, comentando que

«… En 1858 aparece dando clases en ¡¡Río de Janeiro!! y actuando en el Teatro San Pedro de Alcántara de esa ciudad… »





Aprovechemos nuestras recientes pesquisas en la prensa fluminense de los años 1858-1860 para corroborar el dato y documentar un par de actuaciones de los Atané (don Carlos y su hija Araceli) en la entonces capital del Imperio del Brasil.

¿Iría Silverio Franconetti a verlos? ¿Coincidieron? No es descabellado pensarlo, las fechas cuadran como veremos…

Según los papeles, Manuel Sánchez el Pintor y su cuadrilla –con Silverio- arribaron a Río de Janeiro en el vapor Imperador el 28 de agosto de 1858, contratados para torear en el circo-hipódromo instalado en el Campo da Acclamação, empresa de Pietro Barboglio.



Diário do Rio de Janeiro, 29 de agosto de 1858




Por entonces, los Atané ya habían lucido sus habilidades en las tablas del Theatro Lyrico Fluminense ante Sus Majestades Imperiales. Veamos la cartelera publicada el 29 de julio en el Correio Mercantil, entre otros periódicos.



Correio Mercantil, 29 de julio de 1858




En septiembre, la prensa anunció la apertura de la escuela de baile de don Carlos, sita en la rua da Conceição. Y así aparece registrada dicha actividad en el Almanak Administrativo, Mercantil, e Industrial do Rio de Janeiro de 1859.





El 2 de octubre tuvo lugar en el ya citado Theatro Lyrico Fluminense un beneficio de Araceli Atané, bailándose en el mismo El señorito y las majas y El abate enamorado por la beneficiada, su padre y todo el cuerpo de baile.



Diário do Rio de Janeiro, 1 de octubre de 1858




Y estas fueron las reseñas publicadas los días siguientes…



Diário do Rio de Janeiro, 4 de octubre de 1858




Correio Mercantil, 5 de octubre de 1858




La cuadrilla de el Pintor toreó el 1 de noviembre y, según las crónicas, surgió una fuerte protesta de una parte del público por la pésima calidad del espectáculo. Se produjo una brutal intervención policial, se calentaron los ánimos, hubo sangre y el circo-hipódromo de Barboglio acabó en llamas.


lunes, 19 de agosto de 2013

A vueltas con Manuel Sánchez el Pintor y Silverio Franconetti


El torero Manuel Sánchez el Pintor, en cuya cuadrilla estuvo enrolado Silverio Franconetti en su periplo americano, debió regresar a España a finales de 1862, principios de 1863, año y medio antes que el futuro Rey de los cantadores.

Los periódicos se hicieron eco de las plazas de ultramar donde el primer espada había ejercido su facultad: Montevideo, Río de Janeiro, Santos, Paysandú, Uruguayana, San José de Mayo, Matanzas y La Habana.



Diario de Córdoba, 13 de febrero de 1863





La corrida en Río de Janeiro que documentamos en nuestra entrada anterior aconteció el 1 de noviembre de 1858, un día después de lo anunciado, y tuvo consecuencias desastrosas que relataremos en otro momento, cuando terminemos la traducción de las crónicas publicadas en la prensa fluminense.

Silverio se embarcó el día 14 de noviembre de 1858 en el bergantín Esperança, rumbo a Río Grande…



Diário do Rio de Janeiro, 15 de noviembre de 1858

jueves, 15 de agosto de 2013

Silverio Franconetti en Río de Janeiro

De la aventura tauromáquica de Silverio Franconetti en Uruguay (1857), enrolado en la cuadrilla del primer espada Manuel Sánchez el Pintor, se ocupó hace cerca de dos lustros el profesor Gerhard Steingress (1).

Sobre el traslado de la cuadrilla de el Pintor a Río de Janeiro en el estío de 1858, escribe Steingress en su imprescindible trabajo de investigación:

… ninguna información respecto a la estancia de Silverio en América del Sur hace referencia a una posible estancia en Brasil…



Atendamos al siguiente anuncio publicado el 31 de octubre de 1858 (2) en el Diário do Rio de Janeiro







Seguiremos rastreando…




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(1) Steingress, Gerhard. 2005. Silverio Franconetti en Uruguay. La aventura taurina del cantaor sevillano (1857-1864)
(2) La corrida tuvo lugar un día después de lo anunciado: el 1 de noviembre de 1858

lunes, 13 de septiembre de 2010

Café Silverio (1875). Actualización

Actualizamos nuestra entrada del 9-VIII-2010 con una traducción del texto de Apeles Mestres, cortesía de José Manuel Colubi. Nuestro agradecimiento a don José Manuel y a José Luis Navarro, por las gestiones.


En una de sus Cartas de viatje sobre Sevilla, aparecida en la revista catalana de literatura, ciencias y artes La Renaxensa del 15-VII-1875, Apeles Mestres nos transporta al Café Silverio, con su techo ahumado, sus cañas de manzanilla, sus bailaoras y los ayes de los cantaores ...más largos que una cuaresma.

Apuntamos una frase del Silverio de 1875, quien amablemente conversó con nuestro visitante:



«Yo só com en Tamberlick; el mérit ya s’en ha anat, no mès ’ns quèda la fama…»



«Yo soy como don Tamberlick; el mérito ya se ha ido, solo nos queda la fama…»




La Renaxensa, 15 de julio de 1875



...Y ya que se trata de ver a extranjeros entusiasmados, trasportémonos a un café cantante a ver baile flamenco; al Café de Silverio, por ejemplo. Bajo un techo ennegrecido por el humo os situáis entre majas adornadas con ramilletes de rosas y majos que con el sombrero inclinado hacia el pescuezo, las obsequian ofreciéndoles cañas. En un ángulo del salón, sobre un pequeño tablao y bajo un dosel de muchos colores, se sientan alineados los bailarines y cantaores. Antes que el baile, quiero explicaros las etiquetas que en semejantes lugares deben guardarse.
¿Qué vais a tomar? Naturalmente, manzanilla. Pedid, pues, lo menos que puede pedirse, media docena de cañas, que se sirven en una cañera; -ya sabéis todos que las cañas no son más que vasos estrechos y alargados. Antes de beber sería la peor grosería no ofrecerles a las majas que tenéis más cerca. Si aceptan la oferta—como es costumbre—probad el licor y entregarles la caña. Entonces, la maja tira la manzanilla al aire y la recoge con la caña sin que se pierda una gota, y aprovechando la espuma que hace el líquido revuelto, se lo bebe de un solo trago, dejando siempre algo así como medio dedo. Todas estas reglas de urbanidad y buen sentido es preciso aprenderlas o si no, haréis el triste papel de un pobre hombre puesto en sociedad. Por otra parte, las majas, y sobre todo los majos que están a tu alrededor os obsequian continuamente ofreciéndoos una caña tras otra. Como comprenderéis el número de cañas que vacía cada gaznate cada noche es desorbitado, pero la manzanilla difícilmente se sube a la cabeza.
De repente, se oye la guitarra, las manos y los pies repican encima del tablao. Se para en seco toda la algazara y la atención y las miradas se fijan unánimes en los actores. Al cabo de una hora de preludiar la guitarra, el Cantaor rompe con un ¡ay! más largo que una cuaresma; el guitarrista rasguea sin parar y finalmente comienza aquel canto monótono para los profanos, tan arrebatador para los diletantti, en el cual con cuatro versos o tres os entretienen un cuarto de hora; el cantaor tiene en mano un bastoncito con el que va marcando, en el suelo o en el listón de la silla, según lo requiere el caso; porque, si pensáis que es cosa de tomarlo a broma, os disuadiría la gravedad germánica del cantaor, tocaor, y de los que con palmas armonizadas convenientemente forman en cierto modo el coro, la rojez del primero que se desgañita aguantando la respiración todo el tiempo posible –esta es la gran cualidad de un buen cantaor— y finalmente la atención por nada interrumpida de los que escuchan. Al acabarse la estrofa, el auditorio rompe en golpes y ¡olés! estrepitosos y los bailarines se plantan de un salto en medio de las mesas. Luego, se bailan estos bailes que de solo verlos aturden y emborrachan. Imaginaros la tarántula, las bayaderas, las bacantes en las orgías celebradas en honor de Príapo. Solo así podréis comprender lo que tienen de delirante, de vertiginoso, de voluptuoso aquellos jaleos. Después del baile los bailarines quedan rendidos y jadeantes… Yo estaba aturdido. Me figuraba despertar de un sueño. –¡Esto nada! —me dice una maja que tenía a mi lado, refiriéndose a la bailarina— para bailar no se ha visto nada como la ****, pero un día bailando se le cayó una liga, era un trozo de cinta, y no ha vuelto a bailar más de avergonzada que está.
En un intermedio, el mismo Silverio, el más acreditado cantaor de Andalucía, vino a honrarnos a nuestra propia mesa, aceptándonos una cañita. Después de contarnos su larga carrera artística acabó diciendo: -Yo soy como don Tamberlick; el mérito ya se ha ido, solo nos queda la fama.
En estos lugares un borracho es una cosa extraordinaria, pero si hay alguno que promueva un escándalo es inmediatamente expulsado de la sala.
En la carta próxima, acabaré de hablar de Sevilla y nos llegaremos a visitar las ruinas de Itálica y el Monasterio de San Isidoro del Campo.


Que sepamos, sobre este primer local de Silverio sito en la calle Tarifa (antiguo Salón del Recreo) existen dos textos publicados en la misma década que el que nos ocupa: una despiadada descripción por Agustín Moyano aparecida en el Boletín Gaditano de junio de 1878 (1), y unos apuntes de Olivares de la Peña en El Mundo en la mano, también de 1878 (2).

Ciertas concordancias nos hacen sospechar que Olivares de la Peña se inspiró en el texto de Apeles Mestres.

Mestres: «Bajo un techo ennegrecido por el humo os situáis entre majas adornadas con ramilletes de rosas y majos que con el sombrero inclinado hacia el pescuezo, las obsequian ofreciéndoles cañas...»

Olivares de la Peña: « ...de espesa atmósfera y techo ahumado. Hallamos todas las mesas ocupadas por graciosas majas cubiertas de flores, y chulos que con el sombrero gacho sobre la nuca se esmeraban en obsequiarlas, ofreciéndolas con garboso gesto cañas de manzanilla...»

Mestres: « ...la rojez del primero que se desgañita aguantando la respiración todo el tiempo posible –esta es la gran cualidad de un buen cantaor-...»

Olivares de la Peña: « ...-que en respirar todo lo menos posible estriba la gracia del buen cantaor-, cárdeno el semblante...»



(1) vid. Gamboa: Una historia del flamenco, Espasa Calpe, 2005, pág. 306
(2) vid. José Luis Navarro: De Telethusa a La Macarrona. Bailes andaluces y flamencos, Portada Editorial, 2002, págs. 279 y 287


lunes, 9 de agosto de 2010

Café Silverio (1875)



En una de sus Cartas de viatje sobre Sevilla, aparecida en la revista catalana de literatura, ciencias y artes La Renaxensa del 15-VII-1875, Apeles Mestres nos transporta al Café Silverio, con su techo ahumado, sus cañas de manzanilla, sus bailaoras y los ayes de los cantaores ...más largos que una cuaresma.

Apuntamos una frase del Silverio de 1875, quien amablemente conversó con nuestro visitante:

«Yo só com en Tamberlick; el mérit ya s’en ha anat, no mès ’ns quèda la fama…»



La Renaxensa, 15 de julio de 1875



Completamos la entrada con una traducción del texto al castellano en este enlace.

sábado, 3 de julio de 2010

La Córdoba flamenca



Es asignatura pendiente del autor de este blog adquirir el libro La Córdoba flamenca (1866-1900), del escritor e investigador José Cruz Gutiérrez, de reciente publicación.

Mientras tanto, a ciegas, al hilo de la noticia que publicó eldiadecordoba del pasado 10 de febrero, aventuramos algún comentario.

Uno de los párrafos del artículo dice así: «En el flamenco, observa Cruz, "hay un antes y un después de Silverio Franconetti", que constituyó el "motor" para su "puesta en marcha" en Córdoba. El sevillano ofreció su primera actuación en la ciudad (en el Teatro Moratín) en agosto de 1866, dos años después de su vuelta a España tras su periodo americano, en el contexto de una gira por las ciudades andaluzas para difundir sus cantes.»

Silverio estuvo efectivamente en Córdoba en agosto de 1866. Ahora bien, no sabemos si José Cruz matiza que la prensa cordobesa anunció un concierto suyo tres meses antes: en el Diario de Córdoba del 25 de mayo de 1866 leemos que...


«En la noche del domingo próximo dará un concierto en el teatro de Moratín el muy celebrado cantante de aires andaluces D. Silverio Franconeti de quien hacen grandes elogios los periódicos de Madrid de los días 17, 18 y 19. Nosotros sabemos particularmente que el señor Silverio es una notabilidad en los cantos de la tierra de María Santísima y creemos que será grande la concurrencia que acuda a aplaudirlo.»

Los elogios a los que alude el texto son los ecos de sus dos actuaciones en los salones de Capellanes, los días 12 y 19 de mayo, en compañía del Compare de Córdoba [véase nuestra entrada Silverio (... y compañía) en Capellanes. 1866].


Esperamos que el autor no haya descartado el "antes de Silverio"; hay noticias muy interesantes previas a la comparecencia del cantaor sevillano en la ciudad de los califas. Para muestra, un botón. Un anuncio que hemos encontrado en el Diario de Córdoba del 7 de febrero de 1866: el Sr. Hidalgo -con mucha probabilidad Paco el Sevillano- interpretó varias veces Canto alegre, posiblemente alegrías, tres años antes que el Quiqui las cantara en el Teatro del Balón [véase entrada de Faustino Núñez en el Afinador de Noticias: Cantar por alegre]; Soleá, Caña y Polo de Tobalo; Seguidillas gitanas, Polo del Granadino, los Caracoles y las "Haberas".




El Diario de Córdoba, 7 de febrero de 1866




viernes, 2 de julio de 2010

Silverio Franconetti en Madrid, noticias inéditas (1870)


Se sabía que Silverio actuó en Madrid en los años 1866, 1867 y 1879.

Hemos encontrado una gacetilla en el diario La Correspondencia de España que da fe de su presencia en la Villa y Corte, con toda su compañía, en mayo de 1870. Publicamos la noticia que ampliaremos en una próxima entrada.



La Correspondencia de España, 5 de mayo de 1870




OJO

AFICIONADOS AL CANTE Y BAILE andaluz.- Acaba de llegar a esta capital el acreditado artista de cante andaluz, D. Silverio Franconetti, con toda su compañía, para dar un corto número de conciertos en el café de San Fernando, calle de Mesón de Paredes. Esta funcionará en compañía de la que hoy existe en dicho café, de 8 ½ a una de la noche, desde hoy 5 de mayo. Los dueños de dicho café no han escaseado nada, hasta conseguir la compañía citada, tan deseada del público madrileño.


lunes, 4 de enero de 2010

Silverio en la Guía (1877)

Silverio, cantador de flamenco y Maestro de Baile.


Guía de Sevilla, su provincia, etc. (Guía Zarzuela), 1877




domingo, 7 de junio de 2009

Silverio (...y compañía) en Capellanes. 1866


Los salones de Capellanes en febrero de 1882 (Dibujo del natural, por Comba)



Conocida es la crónica del concierto andaluz que ejecutó Silverio en los madrileños salones de Capellanes el sábado 12 de mayo de 1866. La noticia publicada en La Iberia del jueves 17 de mayo está recogida, entre otros libros, en El flamenco en Madrid, de José Blas Vega (Almuzara, 2006), Una Historia del Flamenco, de José Manuel Gamboa (Espasa Calpe, 2005) y Los cafés cantantes de Madrid, de Blas Vega (Guillermo Blázquez, 2006).

Esta es la prenda: crónica del concierto del 12 de mayo y anuncio del concierto del sábado siguiente.



La Iberia, 17 de mayo de 1866




Traemos hoy al cuaderno una gacetilla -creemos que inédita- publicada en el periódico La Discusión -¡qué bonito nombre!- del 19 de mayo de 1866, en la que el entusiasta secretario de la redacción, Mariano Ponz, anuncia con mucho salero, para la noche, el segundo concierto del primer cantaor del mundo. Y, ¡sorpresa!, el sevillano no iba solo: le acompañaban el Compare de Córdoba y la sonanta de José Murcia. Destacamos, además, el repertorio detallado, el guiño a la competencia del canto italiano y la confirmación del éxito del concierto del sábado anterior.



La Discusión, 19 de mayo de 1866




¡Olé! Hoy se verificará en el salón de Capellanes un concierto de los que dicen soleá, y al cual quisiéramos que fuera Madrid en masa, supuesto que se trata de oír música española, andaluza de pura sangre, ejecutada por el primer cantaor del mundo, el célebre Silverio Franconetti, y su compañero el Compare de Córdoba, a los cuales acompañará en la guitarra el no menos celebrado D. José Murcia.
Bueno será que nuestros lectores conozcan la clase de cantes de que ha de componerse el concierto, y que son los siguientes:
Seguidillas.-Serranas del sentimiento.-Jaleo.-Caña.-Polo.-Javera y malagueñas.-Las rondeñas del negro.-Serranas del sentimiento y Polo de Tobalo.
Después de esto, no hay fioriture, ni rondó, ni cavatina posible. ¡Arza!

Toda la gente de gusto
que no le tenga estragao
ha de oír el cante fino
con buen estilo cantao.

La función, según se anuncia en el programa, principiará a las diez de la noche y concluirá a las dos de la madrugada.
En el primer concierto dado por los célebres cantaores, hubo una concurrencia extraordinaria, y esperamos que en el segundo la afición de los madrileños habrá aumentado.

domingo, 31 de mayo de 2009

Recuerdo a Silverio



Empezamos el mes de mayo bloguero con un homenaje a Juan Breva y queremos despedirlo con un recuerdo a Silverio.



El Globo, 31 de mayo de 1879




El 31 de mayo de 1879 (hace 130 años, día por día), el Rey de los cantaores iniciaba un intenso ciclo flamenco en el madrileño Teatro de la Bolsa, como director del cuadro.



La Iberia, 1 de junio de 1879




El Globo, 9 de junio de 1879




Cante, baile y toque flamencos asentarán aquí sus reales durante los meses siguientes. La prensa madrileña proporciona información abundante y útil acerca de la nómina de artistas que pisaron su tablado, muchos de los cuales han pasado a la historia del arte jondo.

Nos ha llamado la atención y traemos al cuaderno parte de la crónica firmada por Asmodeo en la sección Ecos de Madrid del diario La Época del 19 de septiembre de 1879. Después de un guiño al antiguo nombre del Teatro de la Bolsa -Circo de Paul, del nombre de su fundador: el empresario circense Paul Laribeau-, el articulista nos brinda un programa detallado de los números musicales con el nombre de los ejecutantes.





Por la buena calidad de la información que nos suministra, perdonamos a don Asmodeo su gusto exiguo por los jipíos decimonónicos. Detrás del seudónimo se oculta Ramón de Navarrete, popular periodista y escritor madrileño fallecido en 1897. En el periodismo tocó con acierto todos los géneros, siendo un excelente articulista político, crítico de teatros, cronista de arte y revistero de salones (se le atribuye la implantación de este género), gastando distintos alias. Los más famosos fueron los de Leporello, Asmodeo, Pedro Fernández y El marqués del Valle Alegre.