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viernes, 15 de septiembre de 2017

Cartageneras y Murcianas: flamencas, ya en 1882



Salvo error u omisión, este pasaje localizado en un extenso artículo publicado en El Toreo de Sevilla (Sevilla) del 9 de abril de 1882 es –al día de hoy- la referencia más antigua en la prensa que incluye sin posibilidad de duda las Cartageneras y Murcianas en el repertorio del cante flamenco. La crónica, titulada El cante flamenco, contiene alusiones a las publicaciones de Demófilo y está firmada por un enigmático R.G.

(...) Aunque de origen muy distinto, también suelen considerarse como cante flamenco las Cartageneras y Murcianas. Canto de estilo completamente árabe y de música cadenciosa y primitiva. (...)

El escrito aparece unos años antes del paso de Concha la Peñaranda por el Burrero (1884-1885), ídem de las Cartageneras de Segundo Gayarre (1886) que ya referí hace unos años.



El Toreo de Sevilla, 9 de abril de 1882


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Nota: el artículo completo se puede leer en esta entrada del blog calycante

miércoles, 12 de marzo de 2014

Cartajeneras en Huesca (1889)

No sé quién fue el tocaor y cantaor Fernando García Laguila, pero la noticia tiene su aquel, toda vez que nuestro hombre canta ‘Cartajeneras’ -con J- en el café Canfranc de Huesca, en 1889, la misma década que Concha la Peñaranda –Fernando el de Triana dixit- y “El Segundo Gayarre”.

Vientos del Levante llegaban a los rincones más insospechados de la geografía española.



La Crónica (Huesca), 8 de abril de 1889

domingo, 2 de junio de 2013

Cartageneras (1879)



De las cartageneras del cantaor Segundo Gayarre en las representaciones de la zarzuela Flamencomanía de 1886 ya dimos cuenta hace unos años.

Traemos hoy una referencia a dicho cante encontrada en la prensa almeriense de 1879, al año siguiente de la marcha de Antonio Grau El Rojo de la patria chica de Arcas. Aparece junto al jaleo en una composición satírico-jocosa de las muchas que publica por aquellos años el periódico Crónica Meridional en su sección Gacetillas.



Crónica Meridional, 20 de abril de 1879




Posiblemente sea del mismo autor la siguiente alusión al Rojo aparecida unos años antes en el mismo diario. Sospechamos que ambos escritos -así como muchas crónicas de los espectáculos que a la sazón se daban en el café Casino Almeriense- son obra del popular periodista y poeta festivo Juan Gutiérrez de Tovar.


Señor Alcalde primero.
Con estas lluvias y fríos
Y la tisis galopante
Que padece mi bolsillo,
Por el que no pasa un cuarto
Hace lo menos dos siglos,
No tengo humor para nada
Y me hallo tan aburrido
Que ya no visito al Mojo,
Ni casa Don Diego asisto,
Ni voy a ver la flamenca
Que se baila por lo fino
En ruidosas zarabandas
En el café de Andresito,
Mientras le tocan las palmas
Y lanza al aire sus trinos
El celebérrimo Rojo,
Juana, la de negros rizos,
Y Miguel y la bolera
Que está jasta allí, en el Vito. (...)



Crónica Meridional, 15 de diciembre de 1876

jueves, 29 de noviembre de 2012

Las nuevas cartageneras de Chacón (1893)

Aventurado sería determinar lo que de novedad tenían estas cartageneras, presentadas en un concierto protagonizado por Chacón y Paco el Águila -reparen de paso en la pieza guitarrística La Rosa- en el Teatro Principal de Jerez, el 21 de mayo de 1893.

Así se anunciaron:


4.° Las nuevas cartageneras, composición del Sr. Chacón.




El Guadalete, 21 de mayo de 1893

martes, 20 de julio de 2010

Páez y sus cartageneras


Desempolvamos un texto de 1891 que trata de la amistad y el desarraigo.

En su sentido homenaje al murciano Páez, Àngel Ruiz i Pablo nos brinda unos interesantes apuntes sobre las cartageneras finiseculares:



(...) entonaba cantares de su país, aquellas lánguidas, melancólicas y vagorosas cartageneras, cuyo ritmo libre, atrevido, lleno de sentimiento, habla tanto al alma y la llena de dulce melancolía (...)




El Vigía Católico (Ciudadela), 9 de diciembre de 1891



viernes, 9 de julio de 2010

La Madrugá: las "cartageneras" de Chueca a estudio


Cuando publicamos el artículo titulado Cartageneras de zarzuela (21-II-2010) no imaginamos que pocos meses después íbamos a poder disfrutar de un análisis musical comparativo del dúo de Carola y Alegrías, pieza de la zarzuela La alegría de la huerta en la que creímos reconocer unas cartageneras. Como es sabido, la música que para dicha obra compuso Federico Chueca (Madrid, 1846-1908) tiene por base los aires regionales murcianos.


CAROLA
Pajaricos que cruzáis,
Pajaricos que cruzáis,
la huerta siempre cantando,
decidle a aquél que me olvide,
y al otro que estoy penando,
y al otro que estoy penando.

ALEGRÍAS
Mire usté, madre, si es grande
Mire usté, madre, si es grande,
el cariño que la tengo,
que la encuentro y no la miro,
y voy a hablarla y no puedo.
y voy a hablarla y no puedo.






El examen del citado fragmento es hoy una realidad gracias a la labor de Pedro Fernández Riquelme y del profesor José Francisco Ortega Castejón, de la Universidad de Murcia, quienes han publicado en el segundo número de la Revista de Investigación sobre Flamenco La Madrugá un interesante estudio sobre la evolución del cante por cartageneras: El cante por cartageneras: un acercamiento a través de los textos y sus melodías características.

Transcribimos unos párrafos.






« (...) Un ejemplo de gran interés para nosotros es la zarzuela La alegría de la huerta del compositor Federico Chueca, estrenada en el Teatro Eslava de Madrid el 20 de enero de 1900. Según podemos leer en el artículo "Cartageneras de zarzuela" de Alberto Rodríguez, la prensa elogió la obra y destacó las, a entender del crítico encargado de la reseña, cartageneras que aparecían entre su música y copla. (…)

Alberto Rodríguez cree ver un claro parecido "estructural" con algunos de los primeros ejemplos de cartageneras flamencas registradas por cantaores como Antonia la Malagueña, Antonio Pozo el Mochuelo o Encarnación la Rubia, entre finales del XIX y principios del XX y que después veremos. Pero, más allá de que sea el primer verso el que se repita en el segundo tercio y no en el tercero, como suele ser más habitual, no vemos en esta cuestión nada digno de destacar, pues al tratarse en todos los casos de cuartetas octosilábicas, necesariamente se han de repetir dos de los versos para lograr los esperados seis tercios que presentan el común de los fandangos andaluces u otros cantos derivados. Aún así, no hay que echar en saco roto la observación, pues podría apuntar a la manera "cartagenera" de jugar estructuralmente con el texto, al menos en los ejemplos más primitivos. (…)

Si nos fijamos con atención en los dos primeros tercios de ambas, descubriremos algunos detalles llamativos. En primer lugar, que el arranque del primer tercio coincide, sobre todo en el ejemplo de Alegrías, con el arranque del mismo tercio de la cartagenera grande. Pero no así la cadencia que, sorprendentemente recae sobre el V>, esto es, un SI bemol. Veamos ambos casos [para facilitar el cotejo, hemos preferido transportar el tono original de la partitura, SOL frigio, al tono estándar de MI frigio, es decir, sin alteraciones en la armadura.]:




Y decimos sorprendentemente con razón, pues constituye una cadencia típica de tarantas, que acostumbra a aparecer en los tercios impares. Aunque lo veremos corroborado cuando analicemos el siguiente patrón melódico de cartagenera, adelantaremos aquí un par de ejemplos extraídos de entre las numerosas tarantas que grabó el Cojo de Málaga:




Pero es que además, en el segundo tercio de ambas "cartageneras", Chueca se adhiere a una fórmula característica de los cantes mineros, en la que los grados IV y V> se convierten en ejes melódicos, estableciéndose la cadencia sobre el primero de ellos:




Traemos de nuevo a la palestra al Cojo de Málaga:




Que Chueca se inspirara en aires populares para componer este número es altamente probable. De hecho, en los cancioneros populares murcianos de finales del XIX y principios del XX encontramos algunos cantos en los que se observa algún paralelismo con el arranque melódico del primer tercio, tanto de la cartagenera grande como de las "cartageneras" de Chueca. (...)

Pero lo que no encontramos en ellos es esa sorprendente "caída" sobre el V> que se produce en las "cartageneras" de Chueca. La cuestión que se nos plantea entonces es si la influencia no pudiera haberse ejercido, tal vez, en sentido contrario; es decir, que fuera la música del maestro madrileño la que hubiera servido de espoleta para el nacimiento de tan curioso hábito melódico, íntimamente asociado a esa nueva rama del flamenco que serán los cantes por tarantas. (...)
»

domingo, 21 de febrero de 2010

Cartageneras de zarzuela (1900)



El amigo Pedro Fernández Riquelme nos ha enviado desde Murcia su libro Los Orígenes del Cante de las Minas (Infides, 2008), que Flamenco de papel recomienda encarecidamente. Dos días ha tardado en llegar y Pedro no daba crédito... "Y dicen que correos funciona mal. ¡2 dias a Bélgica! Tarda más a Cartagena...".

Nos comenta que "es un libro divulgativo y, a 2 años vista de su publicación, ya he superado algunos conceptos y descubierto cosas nuevas, que ya saldrán en la tesis sobre el flamenco de la Región de Murcia que estoy preparando...". Esperamos su ampliación como el agua de mayo.

Se nos ocurre corresponder al amigo Pedro publicando un dato que él no recoge y que quizá sea del interés de los estudiosos de los sones del sureste español.

La noche del 20 de enero de 1900 se estrenó en el Teatro Eslava de Madrid la zarzuela La alegría de la huerta. Como es sabido, la música que para dicha obra compuso Federico Chueca (Madrid, 1846-1908) tiene por base los aires regionales murcianos. En el dúo de Carola y Alegrías (Romanza) localizamos un fragmento en el que nos parece reconocer unas Cartageneras. El registro que escuchamos proviene de la reedición en cedé de un disco de 1960 donde Ataulfo Argenta dirige a la Gran Orquesta Sinfónica, intervienen los Coros Cantores de Madrid y cantan, entre otros, Toñy Rosado (Carola), Teresa Berganza (María "La gitanilla") y Carlos Munguía (Alegrías).

Estas serían las presuntas Cartageneras.

CAROLA
Pajaricos que cruzáis,
Pajaricos que cruzáis,
la huerta siempre cantando,
decidle a aquél que me olvide,
y al otro que estoy penando,
y al otro que estoy penando.

ALEGRÍAS
Mire usté, madre, si es grande
Mire usté, madre, si es grande,
el cariño que la tengo,
que la encuentro y no la miro,
y voy a hablarla y no puedo.
y voy a hablarla y no puedo.




Amén de los tonos, hacemos notar que la repetición del primer verso en el segundo tercio y la repetición del cuarto verso en el sexto tercio es un esquema que encontramos también en dos cartageneras flamencas históricas: Antonia La Malagueña, circa 1899 (Ay, Cartagena de Levante) y La Rubia (Adiós, Cartagena hermosa).

Decidimos buscar las crónicas que se publicaron en la prensa madrileña a raíz del estreno de la zarzuela, y comprobamos que la secuencia del dúo fue identificada como cartageneras, siendo además uno de los números más destacados.


El País, 21 de enero de 1900





jueves, 21 de mayo de 2009

Acotaciones




En su libro El Rojo el Alpargatero, flamenco (Editorial Almuzara, S.L., 2007), el excelente investigador José Gelardo Navarro dedica un subcapítulo a la aparición del término Cartagenera, referido a un cante, en la prensa murciana de 1886: «La "Cartagenera", cante flamenco-minero. Primera noticia: 1886» (pág. 114).

La gacetilla en la que se apoya Gelardo, publicada en El Diario de Murcia del 4 de septiembre de 1886, se hace eco de una fiesta organizada en Madrid con motivo de un homenaje a periodistas italianos de visita por España. Teatro Felipe... después de la representación de la zarzuela La Gran Vía -que, dicho sea de paso, se estrenó el 2 de julio de ese año, precisamente en ese teatro- lucen sus habilidades los flamencos...


Correspondencia. Madrid 2 de septiembre de 1886.
La "juerga" de Felipe.-
(...) Y después del descanso ordinario se dió principio a la función flamenca, apareciendo en el tablado cantaores y cantaoras (...)
Pertenecía la troupe a lo mas selecto de nuestros cafés de cante, llevando la representación de Romero, Buenavista, Imparcial y Corrales, Paco el Gandul, especie de padre Abraham de estas tribus nómadas, de zapateados y jipíos, el Paquiro y el Feo; Concha Acevedo, cantaora de verdad, que suelta verdaderos raudales de armonía por aquella garganta de oro; Dolores la Gitana, graciosa bayadera de cobriza tez y brillantes ojos negros, que arrancó frenéticos aplausos con su originalísimo baile lleno de indescriptible cadencia, y la Chavala, Paca la Rubia y otras que con sus polos, sus aventajadas malagueñas, tangos y cartageneras contribuyeron a dar a la fiesta marcadísimo carácter clásico de la flamenquería en boga. (...)


Después de revisar las crónicas que sobre la sonada fiesta se escribieron en la prensa madrileña (El Liberal, La Época, El Globo, La República,...), en la que no se hace mención de la Cartagenera, el autor expone los siguientes comentarios:


...Pero hemos de fijar la atención entre el importante matiz que separa lo que dice la gacetilla murciana de El Diario y el resto de la prensa madrileña, pues esta última no habla en ningún momento del cante de la cartagenera y, hasta cierto punto, es normal. Madrid, incluso Andalucía, ignora la gestación de este cante flamenco-malagueño-minero que se está fraguando en el Levante español y en la Sierra Minera de Cartagena-La Unión (...)
...Por otra parte, ¿quién es esta Concha que aparece en Madrid en 1886? y que es calificada como cantaora de verdad, que suelta verdaderos raudales de armonía por aquella garganta de oro. Con un ligero error en el apellido, podría tratarse de Concha la Peñaranda, y ello por dos razones:
-Presencia en el documento del cante de las cartageneras.
-Caracterización de sus dotes de cantaora, armonía y garganta de oro.


En respuesta a D. José Gelardo, queremos acotar:


  • Que el término Cartagenera, aplicado a un cante, ya se usaba en Madrid desde al menos unos meses antes. Como prueba, una gacetilla publicada en La Correspondencia de España del 24 de junio de 1886 que se hace eco de las representaciones de la zarzuela Flamencomanía. De paso, reseñamos la existencia del cantaor flamenco El segundo Gayarre.



La Correspondencia de España, 24 de junio de 1886



  • Que lo de "ligero error en el apellido" de Concha Acevedo (el apellido de Concha la Peñaranda era Rodríguez) nos parece cuando menos precipitado, toda vez que existen huellas de actuaciones de una Concha Acevedo, como intérprete de zarzuela: la encontramos en 1888 cantando la jota final de la zarzuela Cádiz.



La Época, 1 de abril de 1888




La Época, 23 de septiembre de 1888