Del maestro de baile decimonónico Carlos Atané se ocupó de forma magistral el amigo Faustino Núñez en su imprescindible
el Afinador de Noticias, aportando una cronología detallada de sus actuaciones y coreografías en la década de 1850. Se puede consultar la entrada en este enlace:
Carlos Atané, un olvido injustificado
En su artículo, Faustino deja constancia de la etapa brasileña del destacado bolero, comentando que
«… En 1858 aparece dando clases en ¡¡Río de Janeiro!! y actuando en el Teatro San Pedro de Alcántara de esa ciudad… »
Aprovechemos nuestras recientes pesquisas en la prensa fluminense de los años 1858-1860 para corroborar el dato y documentar un par de actuaciones de los Atané (don Carlos y su hija Araceli) en la entonces capital del Imperio del Brasil.
¿Iría Silverio Franconetti a verlos? ¿Coincidieron? No es descabellado pensarlo, las fechas cuadran como veremos…
Según los papeles, Manuel Sánchez
el Pintor y su cuadrilla –con Silverio- arribaron a Río de Janeiro en el vapor
Imperador el 28 de agosto de 1858, contratados para torear en el circo-hipódromo instalado en el
Campo da Acclamação, empresa de Pietro Barboglio.
Diário do Rio de Janeiro, 29 de agosto de 1858
Por entonces, los Atané ya habían lucido sus habilidades en las tablas del
Theatro Lyrico Fluminense ante Sus Majestades Imperiales. Veamos la cartelera publicada el 29 de julio en el
Correio Mercantil, entre otros periódicos.
Correio Mercantil, 29 de julio de 1858
En septiembre, la prensa anunció la apertura de la escuela de baile de don Carlos, sita en la
rua da Conceição. Y así aparece registrada dicha actividad en el
Almanak Administrativo, Mercantil, e Industrial do Rio de Janeiro de 1859.
El 2 de octubre tuvo lugar en el ya citado
Theatro Lyrico Fluminense un beneficio de Araceli Atané, bailándose en el mismo
El señorito y las majas y
El abate enamorado por la beneficiada, su padre y todo el cuerpo de baile.
Diário do Rio de Janeiro, 1 de octubre de 1858
Y estas fueron las reseñas publicadas los días siguientes…
Diário do Rio de Janeiro, 4 de octubre de 1858
Correio Mercantil, 5 de octubre de 1858
La cuadrilla de
el Pintor toreó el 1 de noviembre y, según las crónicas, surgió una fuerte protesta de una parte del público por la pésima calidad del espectáculo. Se produjo una brutal intervención policial, se calentaron los ánimos, hubo sangre y el circo-hipódromo de Barboglio acabó en llamas.