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lunes, 12 de agosto de 2013

Livianas en los textos

De las livianas de María de las Nieves (1842) nos hicimos eco hace unos días, y de las tonadas labianas de Francisco Hidalgo (1858) hace ya unos años. Sigamos con otras citas sobre dicho cante en los textos decimonónicos.

En la obrita Un jaleo en Triana (1861), compuesta en verso por el poeta y dramaturgo alcalareño José María Gutiérrez de Alba, con música de Isidoro García Rossetti y ambientada en una academia de baile sevillana de principios de los años 60.

Están esperando la visita de unos aficionados extranjeros y el personaje Cachirulo dice de ellos:


… y los tres se han empeñao
en aprendé a la guitarra
er fandango y las rondeñas
y er jaleo y las livianas





Este cuadro cómico-lírico, estrenado el 26 de octubre de 1861 en el madrileño Teatro del Circo, pasó sin pena ni gloria y se salvó en una tabla por la Rondeña que cantó Trinidad Ramos «… con una gracia y afinación pasmosas que levantó al público del asiento… ». Extremo que reconocería el propio autor en la dedicatoria del texto impreso.





Y lo dejamos por hoy con esta crónica taurina publicada el 29 de abril de 1856 en El Enano. Escribe el corresponsal:


… criadas en el lugar de los buenos cantaores de livianas; es decir, la famosa Utrera…



El Enano, 29 de abril de 1856

viernes, 18 de junio de 2010

Juan de Dios Domínguez (1856)

El Enano, 21 de octubre de 1856



Así, en pocas palabras, un cronista taurino del periódico El Enano trazó la semblanza flamenca del torero Juan de Dios Domínguez:


... hijo de los Faraones, hombre jacarandoso, cantaor flamenco y en seguidillas el primero de los de su tiempo.


Según nuestro reportero, no fue precisamente una buena tarde para el diestro en Sevilla:


... el primer toro (...) Domínguez, acompañado del toque de palmas gitanas, y después de pasarlo mal tres veces al natural, trató de recibirlo, pero bien pronto se arrepintió, cambiando la suerte en arrancarle, resultando de tan incierta suerte un pinchazo en hueso, y una por el lado contrario y baja, precedida de otros tres pases, resultándole un paletazo en el brazo, quedando desarmado y tomando el olivo. El toro era muy noble y no hizo por recoger al diestro.


Ignoro si estamos ante el mismo Juan de Dios que lució sus habilidades en el concierto gitanesco verificado en los Salones de Vensano en febrero de 1853 (SNEEUW, Arie), en compañía de Santa María, Villegas, Luis Alonso y Farfán.

jueves, 26 de marzo de 2009

Flamenco puro



Gacetilla publicada en El Clamor público (Madrid) del 21 de diciembre de 1856. Al género flamenco puro considera el cronista que pertenecen las piezas andaluzas del mismo corte que Los celos del tío Macaco, original del gaditano José Sanz Pérez estrenada en 1846. A este último debemos también el texto de El tío Caniyitas o El Mundo Nuevo de Cádiz. Un autor cuyas obras atesoran muchas sorpresas "flamencas". No podía faltar la referencia al famoso actor del género andaluz José María Dardalla, gran especialista de los papeles de gitanoandaluz.