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jueves, 2 de febrero de 2023

Carlos Atané y Baena, de Estepa

Del bailarín bolero decimonónico Carlos Atané ya me ocupé hace unos años en esta página, recogiendo testimonios hemerográficos de su paso por Río de Janeiro a finales de los 1850, donde por cierto tuvo academia de baile, primero en la rua da Conceição y después en la rua do Cano.

Esta publicación tiene el objeto de compartir mis pesquisas en los archivos parroquiales valencianos, los cuales me han permitido darle más perspectiva al personaje: sus apellidos completos, entorno familiar y naturaleza. 

Conociendo que nuestro maestro de baile está presente en las carteleras del Teatro Principal de Valencia en los primeros años 1850 (1), pensé que existía la posibilidad que durante aquellas temporadas de triunfos en la capital del Turia se produjeran acontecimientos familiares importantes. Sabía también que la esposa de don Carlos se llamó Josefa Muñoz, quien, según gacetillas de espectáculos, llegó a interpretar canciones andaluzas como La Contrabandista y El Zapateado en algún beneficio del insigne bolero.


Y, efectivamente, no deja lugar a dudas la identidad del Carlos Atané que he localizado en la Parroquia de San Andrés Apóstol (Valencia), donde recibieron el agua bautismal dos hijos del matrimonio (1851 y 1852): consta como Director de Bayle.



[pincha en las imágenes para ver en tamaño completo]







De Estepa (Sevilla). Y como apellido materno aparece BaeSa, lo cual debe ser un error, a tenor de otros documentos familiares que he podido consultar donde está escrito BaeNa. Verbigracia, este acta de 1847 (Sevilla, Nacimientos) donde están registrados los padres de doña Josefa y los de don Carlos. Su madre: Asunción Baena





 
      


  




sábado, 31 de agosto de 2013

Carlos Atané en Río de Janeiro

Del maestro de baile decimonónico Carlos Atané se ocupó de forma magistral el amigo Faustino Núñez en su imprescindible el Afinador de Noticias, aportando una cronología detallada de sus actuaciones y coreografías en la década de 1850. Se puede consultar la entrada en este enlace: Carlos Atané, un olvido injustificado

En su artículo, Faustino deja constancia de la etapa brasileña del destacado bolero, comentando que

«… En 1858 aparece dando clases en ¡¡Río de Janeiro!! y actuando en el Teatro San Pedro de Alcántara de esa ciudad… »





Aprovechemos nuestras recientes pesquisas en la prensa fluminense de los años 1858-1860 para corroborar el dato y documentar un par de actuaciones de los Atané (don Carlos y su hija Araceli) en la entonces capital del Imperio del Brasil.

¿Iría Silverio Franconetti a verlos? ¿Coincidieron? No es descabellado pensarlo, las fechas cuadran como veremos…

Según los papeles, Manuel Sánchez el Pintor y su cuadrilla –con Silverio- arribaron a Río de Janeiro en el vapor Imperador el 28 de agosto de 1858, contratados para torear en el circo-hipódromo instalado en el Campo da Acclamação, empresa de Pietro Barboglio.



Diário do Rio de Janeiro, 29 de agosto de 1858




Por entonces, los Atané ya habían lucido sus habilidades en las tablas del Theatro Lyrico Fluminense ante Sus Majestades Imperiales. Veamos la cartelera publicada el 29 de julio en el Correio Mercantil, entre otros periódicos.



Correio Mercantil, 29 de julio de 1858




En septiembre, la prensa anunció la apertura de la escuela de baile de don Carlos, sita en la rua da Conceição. Y así aparece registrada dicha actividad en el Almanak Administrativo, Mercantil, e Industrial do Rio de Janeiro de 1859.





El 2 de octubre tuvo lugar en el ya citado Theatro Lyrico Fluminense un beneficio de Araceli Atané, bailándose en el mismo El señorito y las majas y El abate enamorado por la beneficiada, su padre y todo el cuerpo de baile.



Diário do Rio de Janeiro, 1 de octubre de 1858




Y estas fueron las reseñas publicadas los días siguientes…



Diário do Rio de Janeiro, 4 de octubre de 1858




Correio Mercantil, 5 de octubre de 1858




La cuadrilla de el Pintor toreó el 1 de noviembre y, según las crónicas, surgió una fuerte protesta de una parte del público por la pésima calidad del espectáculo. Se produjo una brutal intervención policial, se calentaron los ánimos, hubo sangre y el circo-hipódromo de Barboglio acabó en llamas.